Enclavada en el centro del Valle del Choapa se encuentra la localidad de Pintacura, palabra que proviene del idioma quechua y quiere decir “piedra partida”. El valle del Choapa desde tiempos ancestrales ha sido trabajado por esforzados campesinos que se han ocupado mayoritariamente en dos actividades la agricultura y la ganadería caprina. Siendo las cercanías del río donde se aprovechan con eficacia los suelos y los afluentes de agua.
El pregón del Evangelio llegó a estos lugares junto con los primeros pioneros pentecostales a principios del siglo pasado, pero fue hasta el año 1946 cuando la obra comenzó de manera más permanente, esto, con la llegada del hermano Florentino González y su esposa hermana María Campos de la Iglesia de Salamanca.
Vivía en el sector denonimado Punta del viento don Cloromiro Molina junto a su numerosa familia, este varón estaba muy quebrantado ya que uno de sus hijos, Ernesto, sufría de una terrible enfermedad, incurable para la ciencia médica. El al oír la voz del Evangelio por medio de los hermanos que predicaban en esos lugares y al escuchar que había un medico divino que podía sanar a su hijo, inmediatamente abrió las puertas de su casa a los hijos del Señor, fue así como pasado algunos días la gloria del Señor se manifestó poderosamente sanando a ese pequeño y a su vez salvando a su familia. El, ahora, hermano Cloromiro, al ver la obra tan maravillosa hecha por el Señor les solicitó a los hermanos que se comenzaran a realizar reuniones en su casa siendo este el inicio de la obra en este sector.
A la casa del hermano Cloromiro comenzaron a llegar muchos necesitados de salvación y sanidad. Al paso de los días el amado Pastor Juan de Dios Salinas al ver esta necesidad pudo establecer una obra que tuvo como su primer guía al hermano Florentino González.
La obra fue trasladándose de hogar en hogar, siendo los hermanos los que prestaban sus casas para realizaron servicios de adoración, entre estos las familias Céspedes, Acosta, Molina, Hurtado. Humildes hogares de quincha y barro, pero que en su seno se mecía la gloria y el poder de Dios.
Este grupo de salvados siempre ha buscado adorar a Dios en Espíritu y en Verdad, por esta causa se han caracterizado por realizar innumerables misiones pedestres que abarcaban todo el circuito de la Iglesia de Illapel de aquellos días, Lo Muñoz, Caimanes, Los Vilos, Huentelauquen. Mincha Sur, Agua Fría, Atelcura, Mantancilla y Cárcamo. Vigilias de amanecida, concentraciones de ciclistas, asistencia a las concentraciones anuales de la Iglesia de Illapel, con el propósito de ser revestidos de poder de lo alto.
A comienzo del año 1980 nuestro amado Pastor Joaquín Correa por inspiración del Espíritu Santo, junto con los hermanos del lugar construyen el local que hasta hoy acogió a los fieles de Pintacura.
En el año 1986 es trasladado nuestro querido Pastor Correa a una Iglesia de sur, en su reemplazo asume el amado Pastor Pedro Pereira, hombre señero y ejemplar que con su humildad dejó un gran testimonio en la Iglesia de Illapel, una de sus mayores preocupaciones fueron los campos de la Iglesia, por esta razón muchas veces estuvo en el local de Pintacura entregando sus consejos y cariño y con seguridad podemos afirmar que siempre manifestó tener un lugar especial en sus oraciones por este campo.
Bajo la administración de nuestro del Pastor Hugo Moreno, nuevamente se hace presente el sentir de construir una casa para el Señor que acogiera a los santos de este lugar, fue así como nuestro pastor por inspiración del Espíritu Santo en el mes de Mayo del año 2007 invitó a la congregación a llevar a cabo este trabajo, donde hemos visto como los hijos del Señor se han dispuesto en sus manos para cumplir con este propósito, los hermanos Voluntarios que día a día viajaron desde Illapel, junto con las hermanas Dorcas que asistían para preparar los alimentos, los hermanos de Pintacura que recibieron en sus casas a los hermanos trabajadores, los chóferes, los Cuerpos de la Iglesia que se hicieron presentes en la faena, Cuerpo Coral, Cuerpo de Jóvenes, y todos los hermanos y hermanas que de manera desinteresada pusieron su mano en el bolsillo para colaborar y ver coronada hoy con mucha alegría y gozo del Señor esta magna obra, que juntos al unísono podamos decir con el Rey David:
“ Una cosa he demandado a Jehová.
Ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová
Todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de
Jehová.”
Salmo. 27:4.
2 comentarios:
Una obra importante y una forma que tiene la Iglesia de reconocer en este local la fidelidad de los hermanos y hermanas que por tantos años han mantenido viva su fe.
Felicitaciones a todos.
que hermoso local!!! que Dios siga prosperando la obra espirutual en este lugar... si la obra material requiere de ezfuerzo y disposicion, cuanto mas la obra espiritual??...
saludos a los hnos ancianos de este lugar.
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