Me quede
acostado en mi cama y estando con mis ojos cerrados comencé a ver en el
espíritu, veo que estoy en las alturas y veo una guagua recién nacida que era
atacada por un enorme gigante que con fuertes soplidos quería ahogarla;
desperté de esa visión confundido por lo que había visto y se me cerraron
nuevamente mis ojos y vuelvo al mismo lugar a ver a ver a la misma guagua
recién nacida. Esto me ocurrió tres veces esa misma noche, al despertar al día
siguiente entendí que el Señor me había hecho nacer de nuevo, que yo era esa
guagua recién nacida. Después de haber tenido esta visión, recupere mi salud
completamente, solo me quedaron en mi cuerpo las marcas de los tumores.
Gracias al milagro ocurrido en mi vida tome la decisión de servir al Señor y gracias a su misericordia lo he podido hacer hasta esta fecha.
Por el año 1955
los hermanos de la Iglesia iban a realizar vigilias de amanecida al sector
llamado las Trancas donde unos conocidos nos facilitaban una pieza que era
utilizada como corral para las cabras, entre todos los asistentes la
limpiábamos completamente y después
teníamos nuestra vigilia que eran muy espirituales. Cuando ya estaba
amaneciendo todo el grupo regresaba a Illapel cantando alabanzas en el camino,
fue así como en una de estas caminatas se derramo el poder del espíritu santo
sobre todo el grupo, niños, ancianos, señoritas, jóvenes, era un verdadero pentecostés,
una hermana tomada por el poder de Dios me puso las manos en mi cabeza y me
dijo: “hermano entrégate al señor porque él te va a bautizar…” yo respondí al
Señor: “en tus manos estoy”, sentí que mi cuerpo se elevaba en el aire y mis
pies se movían solos, en ese momento le hice una promesa al Señor: “Señor voy a
seguir sus caminos aunque tenga que pasar por altos y bajos”. Así he caminado
con la ayuda del Señor estos 65 años, sin haber tenido nunca una laguna para la
gloria de su Nombre…
| Ciclista con mas de 65 años sirviendo al Señor... |