“…entrando
Jesús en Capernaum, vino a él un centurión romano” Mt. 8:5-10.
Uno de los
Imperios más poderosos que ha gobernado el mundo es el Imperio romano, bajo el
águila romana se sometió toda la Europa antigua por más de setecientos años.
Este imperio se propuso gobernar todo el mundo, y en esta ambición cayó bajo su
poder el pueblo de Israel. Fue el emperador Pompeyo que invadió Jerusalén en el
año 63 a.C., 1º años después de este acontecimiento el emperador Craso robo el
tesoro del Templo de Salomón en Jerusalén, esto produjo que el pueblo de
Israel, sometido bajo este imperio, les tomara un profundo odio a los romanos.
En estos momentos tan convulsionados nace en Belem de Judea nuestro Señor
Jesucristo.
En imperio
romano se caracterizo por imponer en todas las tierras y territorios sometidos
la PAZ ROMANA (paz augusta), es decir, que todos los ciudadanos romanos, dentro
de las fronteras del Imperio, disfrutaran de esta paz y seguridad y todos
velaban por ella. Esto, en gran medida se lograba, el dejar que los pueblos
sometidos siguieran creyendo en sus dioses, y administrando su propia justicia.
Esta paz se mantenía por medio de un sistema administrativo vertical, en primer
lugar el emperador, los senadores, luego en las provincias sometidas estaban
los cónsules y los procónsules y de manera más reducida estaban los
centuriones.
El centurión
era un oficial romano a cargo de cien soldados fuertemente armados, su función
se desempañaba en lugares estratégicos, sobre todo en las fronteras donde era
muy necesario mantener la paz. El centurión estaba a cargo de la disciplina de
sus soldados y procuraba el bienestar de todos los que estaban bajo su
autoridad. En los sitios más apartados del Imperio, este personaje era el representante
del emperador de Roma ya que gozaba de la máxima autoridad delegada, para esto
llevaba siempre en su mano un bastón que representaba su cargo y poder, además
gozaba del privilegio de llevar una capa de color blanco, la que solo le servía
para ostentar de su condición de máxima autoridad. Otra de sus funciones era
mantenerse informado de todas aquellas noticias que significaban estar atentos
a situaciones que pusieran en peligro la paz romana, frente a cualquier signo
de insurrección el centurión debía actuar inmediatamente y someter con dureza a
los agitadores, en su mano estaba el poder de dar vida o muerte a quienes se
levantaran contra el imperio romano.
La aldea de
Capernaum era un villorrio de pescadores, cerca de la desembocadura del rio
Jordán en el mar de Galilea con unos 1000 habitantes aproximadamente, esta zona
era muy buena para la pesca, la producción de aceite y otros productos que se
exportaban a todas partes del imperio por una carretera llamada vía maris. Esta
calzada pasaba precisamente por Capernaum, por este motivo había una aduana
donde se cobraban los impuestos a los comerciantes que transitaban con sus
productos, el cuidado de esta aduana y de los impuestos cobrados estaban a
cargo de una guarnición romana que estaba bajo la autoridad de un centurión,
este centurión era la autoridad más importante el Capernaum todo lo que ocurría
en esta lugar se sometía a su autoridad. En Capernaum solo había dos edificios
de importancia, la aduana y una sinagoga cuya construcción se llevo a cabo
gracias a los generosos aportes hechos por el centurión romano.
En Capernaum
ocurrieron muchos de los milagros que Jesús realizo en su ministerio terrenal,
desde el momento en que dejo Nazaret y se radico en este lugar. Aquí llamo a
Pedro, Andrés, Santiago, Juan y Mateo, sano a un hombre que tenía un espíritu
inmundo, a la suegra de Pedro, sano al paralitico que era llevado a todas
partes tendido en su cama, resucito a la hija de Jairo, que era un jefe en la
sinagoga judía y que probablemente era amigo del centurión romano, sano a los
ciegos y a los mudos, al hombre que tenia la mano seca y de todos estos
milagros el centurión tenía una entera relación de los acontecimientos ya al
tener la obligación de mantener la paz en Capernaum también ejercía la función
de policía, por lo tanto mas de algún relato de las fuentes directas debe haber
escuchado atentamente. El centurión había recibido noticas de sus superiores
concernientes a Jesús que lo clasificaban como un peligro agitador de
multitudes que decía ser hijo de Dios, eso en cuanto a su rol de autoridad,
pero, también había escuchado a sus vecinos sobre los milagros realizados por
Jesús, siendo un testigo ocular de muchos de ellos.
La
personalidad de este centurión se caracteriza por lo siguiente:
1. Ama a su
siervo, uno de sus empleados al que le tomo mucho cariño y sufre por su
enfermedad. Tomando en cuenta todas las obligaciones que él tenía, estas no le
impedían sentir aprecio por uno de sus servidores.
2. Ama a
Israel, conoce la Ley de Moisés y ha dispuesto su corazón para ayudar a los
ancianos judíos construyéndoles una sinagoga, la que hasta hoy día se mantiene
en pie.
3. A pesar de
ser romano tiene amigos judíos que son los que interceden por él con Jesús,
para que realice un milagro con el siervo de este hombre.
4. Como es
conocedor de la Ley, sabe muy bien que Jesús no puede entrar bajo su techo ya
que él es un gentil que no pertenece al pueblo de Dios y al hacer que Jesús
llegue a su morada iba a hacer que el Maestro fuese declarado inmundo a causa
de esta visita.
Considerando
todo esto se debe agregar que el centurión tenía plena certeza acerca de la
autoridad de Jesús sobre las enfermedades, y asumía plenamente su indignidad en
cuanto a lo que estaba pidiendo, esto queda claro con el ejemplo de autoridad
que le da a Jesús, “… yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes
soldados; y digo a este: Ve, y va…” (vrs, 9.). Pone toda su fe en la palabra de
Jesús, “solamente di la palabra, y mi criado sanará.”
El centurión
gozaba de toda la autoridad terrenal de su época, tenia prestigio y poder pero
estas cosas no le servían, el se humillo y reconoció que todo el poder y
autoridad estaban sujetos a Jesucristo y su fe le permitió recibir de Jesús un
milagro. La autoridad de Jesucristo viene de su directa relación de obediencia
al Padre celestial, el se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz.
“por lo cual
Dios también lo exalto hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que el nombre de Jesús se doble toda rodilla, (…) y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios Padre.” Ef. 2:10-11.
“ Y todo lo
que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré…” Jn.14:13.